miércoles, 27 de julio de 2016

Mousse de chocolate y naranja (vegana y sin azúcar)

Hoy vengo con un postre sencillo, fresquito y muy saludable. Vamos, ¡ideal para el verano!

Tengo que reconocer que la repostería vegana me gusta mucho. Da mucho juego, te descubre un nuevo mundo de posibilidades y de ingredientes que no te imaginaríais que se pudieran usar en un postre. Oye, algo bueno tenía que tener no poder tomar lácteos, que te empuja a investigar nuevas opciones y a descubrir nuevas formas de preparar postres.

Porque yo hasta ahora el concepto "mousse" siempre lo había asociado a claras de huevo montadas o a nata también montada para que le diera esa esponjosidad y esa textura tan suave y característica.


Aunque yo claras de huevo sí que puedo comer porque no soy vegana, no me gusta utilizarlas en recetas que no voy a cocinar. Y menos aún en verano, aunque llamarle verano a lo que tenemos por aquí por el norte es mucho decir...

Pero mirando un día el libro de "The joy of vegan baking" vi una mousse de chocolate que utilizaba un ingrediente que hasta ahora no había probado: el tofu sedoso (o silken tofu en inglés). No es más que tofu, pero con una textura un poco más blanda que el típico que se usa para cocinar. De hecho, este tipo de tofu se usa en muchas recetas veganas para aportar textura y untuosidad y para preparar tartas de queso como sustituto del queso crema.


Encontré hace unos meses ese tipo de tofu en una tienda de productos ecológicos y compré para probar. Menos mal que tiene una caducidad larga, porque ahí estaba en un armario muerto de risa. Hasta que el otro día ví la receta de la mousse de chocolate y como iba a comer ese domingo con mi familia decidí adaptarla.

Lo de añadirle naranja fue porque tenía en el pueblo un montón de naranjas que nadie sabe muy bien de dónde salieron y había que ir dándoles salida. Y lo de sin azúcar es porque mi abuela es diabética y hay que cuidarla.

¡¡Y triunfó!! Mira que no son requete golosos en mi familia (no sé de dónde lo habré sacado yo), a lo mejor por eso mismo, pero se lo comieron todito. La verdad es que no es muy dulce, tiene un toque amargo entre el cacao puro y la naranja, pero en un perfecto equilibrio. Eso sí, la textura no es la que todos asociamos a "mousse", queda más como unas natillas densas, pero muy suave.


MOUSSE DE CHOCOLATE Y NARANJA


Inspiración: el libro "The joy of vegan baking".
Dificultad: fácil.
Tiempo de preparación: 10 minutos.
Reposo: mínimo 2 horas.
Cantidad: 4-6 personas.
Alérgenos: soja.


Ingredientes

  • 1 paquete de tofu sedoso (300 g.)
  • 2 naranjas
  • 3 cucharadas de cacao puro en polvo
  • 1 sobre de agar-agar
  • 10 g. de stevia en polvo
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

 

 Preparación

 

1.- Hacemos zumo con las 2 naranjas. Reservamos un poquito y el resto lo ponemos a calentar en un cazo a fuego medio.

2.- Disolvemos el sobre de agar-agar en el zumo que hemos reservado. Añadimos al cazo removiendo. Cuando rompa a hervir, lo dejamos 2 minutos cocer y retiramos del fuego. Dejamos templar mientras preparamos el resto.

3.- Ponemos en un bol el tofu escurrido, la vainilla y la stevia. Batimos con la batidora (la normal, la de cuchillas) hasta lograr una crema homogénea.

4.- Añadimos entonces el cacao en polvo y el zumo de naranja con el agar-agar ya templado. Batimos bien y probamos para poder rectificar el dulzor o la cantidad de cacao.

5.- Metemos a la nevera mínimo 2 horas para que coja consistencia. Servir fresquita.

Consejos:

  • mejor tenerlo en la nevera reposando de un día para otro, para que además de coger mejor consistencia los sabores se asienten.
  • en lugar de stevia podéis usar el endulzante que uséis normalmente. Puede ser azúcar, miel, sirope de agave,... 
  • podéis obviar el cacao y hacer la mousse sólo de naranja.
  • otra opción es no añadir la naranaja (si no sois muy fans de la combinación chocolae-naranja). En ese caso, disolver el agar-agar en un vaso de agua.

Que no os dé repelús lo del tofu, porque no tiene sabor ni se nota ni nada. Lo único que hace es darle textura. A mi familia no les dije nada de lo del tofu y no dijeron nada ni notaron nada raro, es más, dijeron que estaba buenísimo! Después tampoco les dije nada, así que se enterarán a través de este post ;) Jajajaja. Animaos a probarlo y contarme qué tal!
Muás
Iratxe 

viernes, 22 de julio de 2016

Lactosa vs. Lácteos

Hace un tiempo que publiqué un post para explicar la diferencia entre intolerancia y alergia. Aunque son dos términos distintos, a día de hoy es mucha la gente que los confunde aún.

En esta ocasión voy a escribir sobre la diferencia entre lácteos y lactosa. También son dos términos muy diferentes y que no se deberían confundir, es como si confundiéramos el huevo con la gallina, pero por mi experiencia veo que mucha gente los confunde. Es curioso, porque no te das cuenta de la carencia de información que hay en general en la sociedad en relación a las alergias e intolerancias alimentarias hasta que no te detectan un problema a ti o a alguien de tu entorno.


Muchas veces a lo largo de este año y pico que llevo ya de alergia a la alfa-galactosa; que me impide comer nada que venga de un mamífero, incluídos lácteos; he tenido que oir frases del tipo:

"¿Alergia a los lácteos? Pues toma yogures o leche sin lactosa, que ahora hay mucha variedad." Esto...
"--¿Tenéis leche de soja? --No, pero tenemos sin lactosa, que también te vale."  Ajá...
"--Eso no puedo comer porque tiene mantequilla. --Anda, ¿Qué eres, celiaca?" Esta ya es de traca.


Por ello, y aunque parezca algo de perogrullo, voy a arrojar un poco de luz sobre el asunto para que quede clara la diferencia que hay entre lactosa y lácteos. De forma breve y concisa, sin enrollarme demasiado y para que se entienda bien. Si queréis explicaciones más técnicas o científicas, siempre podéis buscar en google.


Lactosa


La lactosa es un azúcar que está presente en la leche y en todos sus derivados. Para digerirla, el cuerpo fabrica una enzima que se llama lactasa, que es la encargada de romper la lactosa para que el cuerpo la pueda aprovechar. Como veis en la foto, la lactosa está compuesta de dos azúcares básicos: galactosa y glucosa unidos. La enzima lactasa rompe esa unión.


La gente que tiene intolerancia a la lactosa es porque su cuerpo no genera suficiente (o nada) lactasa, por lo que cuando comen lácteos (o productos que lleven lactosa) se les indigestan, les cuesta mucho digerirlos o incluso no pueden, lo que les genera problemas gastrointestinales varios.

A día de hoy, existen unas pastillitas de lactasa, que suplen esa función que el cuerpo no hace. Cuando alguien con intolerancia a la lactosa tiene, por ejemplo, una celebración o una ocasión especial y quieren comer tarta o poder comer de todo sin miedo, se toman una de estas pastillitas y les ayuda a poder digerir la lactosa sin problemas. Pero esta pastilla sólo sirve para la gente que no puede digerir la lactosa, no sirve para las alergias a los lácteos. Lo digo porque en más de una ocasión me han mentado dicha pastillita, como sugiriéndome que me la compre...


Lácteos


Así, en genérico. La palabra lácteos se refiere a la leche y a todos sus derivados. Puede ser leche de vaca, de oveja, de cabra o de cualquier otro mamífero (en algunas culturas se consume leche de búfala, de camella,...).


Los derivados de la leche incluyen todos los productos que se obtienen a través de procesar la leche cruda de diversas formas. Pueden ser fermentados o no, pero incluyen una amplia variedad de productos: nata, mantequilla, suero de leche, leche evaporada, leche condensada, dulce de leche, queso, kéfir y yogures.

Vamos, que los lácteos suponen un montón de productos de consumo habitual y frecuente.


¿Y los lácteos "Sin lactosa"?


Bien, esto daría para otra entrada pero no me voy a enrollar. Resumiendo, los lácteos "Sin lactosa" que se ven cada vez más hoy en día son lácteos a los que se les ha extraído la lactosa para que las personas intolerantes puedan tomarlos sin problema... o eso es lo que nos hacen creer. Bendita publicidad engañosa.


Realmente los lácteos sin lactosa no son lácteos a los que les han extraído ese azúcar. Buf! Demasiado trabajo. En realidad son lácteos a los que les añaden la enzima lactasa, para que haga el trabajo de romper la lactosa en los dos azúcares básicos de los que está compuesta, que esos el cuerpo sí puede digerirlos. Por eso la leche sin lactosa sabe más dulce que la normal, porque en lugar de lactosa tiene más galactosa y glucosa, que son azúcares simples que le dan más dulzor.

Pero los productos sin lactosa siguen siendo lácteos. El hecho de quitarles (o de camuflar) la lactosa no hace que dejen de ser lácteos. Siguen teniendo el resto de componentes que tienen todos los lácteos. Por lo que siguen teniendo proteína de leche (a la que hay mucha gente que es alérgica) y siguen teniendo alpha-galactosa, que es el azúcar que me da alergia a mí.


Así que cuando alguien diga que no puede tomar lácteos, no le recomendéis que tome leche o yogures sin lactosa. Si ha dicho "lácteos" quiere decir que su problema no es la "lactosa". Espero que este post ayude a resolver alguna duda o por lo menos a ir poco a poco concienciando y aportando información a un tema que, aunque cada vez es más conocido, aún hay mucho desconocimiento por parte de la población en general.

Muás
Iratxe

martes, 19 de julio de 2016

Cous cous con verduras


¿Qué tal llevamos el verano? ¿Hartos ya de tanto calor? ¡¡Pues yo estoy encantada!!

Pensaréis que estoy loca, pero es que hay que tener en cuenta que yo soy del norte. Y aquí los inviernos son muy largos, fríos y oscuros. Y se hacen largos. Muuuuuy largos.


Por eso me encanta el verano, lo disfruto muchísimo y se me pasa volando. Además tengo la suerte de que tengo 1 mes entero de vacaciones y otros dos meses en los que trabajo, pero la mitad que durante el curso. Incluso hasta podría tener 3 meses sin trabajar. Al ser monitora deportiva en centros cívicos (que son municipales), la temporada "gorda" es de octubre a junio. Así que puedo disfrutar a tope el verano.

El problema es que aquí los veranos pues son un poco anárquicos: tan pronto te achicharras como de repente te mueres de frío. Por eso cada vez que tocan días de los de pasar calor pues los disfruto, porque nunca sabes cuándo van a volver! ;)


Sin ir más lejos, la semana pasada no vimos el sol en 5 días. las máximas no pasaban de 20ºC y por las mañanas me iba a trabajar con 10ºC. Vamos, lo que viendo siendo frío. Por eso esta semana que toca tener 38ºC o más...¡pues a disfrutarlos! Aunque reconozco que el calor lo llevo mal, pero es que con estas variaciones de temperatura que tenemos aquí no hay quien se acostumbre.

Eso sí, hay que decir que aquí somos unos privilegiados porque aunque de día haga mucho calor, por las noches la temperatura baja mucho, por debajo de los 20ºC. Y así se duerme muy bien. El año que viví en Roma, en junio ya me quería morir y me costó muchísimo acostumbrarme a que de día hubiera 40ºC y que de noche bajara sólo a 28ºC. Eso sí, como buena alavesa, yo todas las noches me llevaba una chaquetita por si refrescaba!! Os podéis imaginar cómo me miraba la gente!


Pero bueno, después de esta mega chapa que os he metido sobre el tiempo (que ya estaréis hartos de oír hablar todo el día de lo mismo), pasamos a la receta que os traigo hoy. Es ideal, ya que se puede comer tanto caliente como fría, así que nos vale para cualquier temperatura que nos haga ;)

Además es un plato muy sano y completo, con hidratos y verduras, que lo podéis completar con cualquier fuente de proteínas ligera, como unas pechugas a la plancha, para que el menú sea perfecto. Si además usarais cous cous integral, mucho mejor, para aportar más fibra.

En casa nos encanta el cous cous, lo comemos a menudo. Lo bueno es que lo puedes acompañar de lo que se te ocurra, aprovechando los productos de temporada, le van genial las especias y se cocina de manera súper fácil y rápida. Y tanto frío como caliente queda muy bien.




COUS COUS CON VERDURAS


Inspiración: yo misma.
Dificultad: un plato muy sencillo.
Tiempo de preparación: 30 minutos.
Cantidad: para 2 personas.
Alérgenos: gluten, soja


Ingredientes

  • 200 g. de cous cous
  • 250 ml. de agua
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1/2 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1 puñado de pasas (al gusto)
  • 75 ml. de salsa de soja (un poco a ojo)
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma


Preparación


1.- Colocamos el cous cous en un bol y ponemos el agua a hervir. 

2.- En cuanto el agua hierva, la vertemos sobre el cous cous y dejamos que absorba el agua y se hidrate.

3.- Picamos todas las verduras, no hace falta que sean trozos muy pequeños.

4.- En una sartén calentamos a fuego medio el aceite de oliva y echamos la cebolla troceada. Removemos de vez en cuando. 

5.- Cuando veamos que empieza a ponerse transparente la cebolla, añadimos el resto de las verduras. Las salteamos bien hasta que estén bien hechas.


6.- Removemos el cous cous con un tenedor para que quede sueltito y lo echamos a la sartén. Mezclamos bien con las verduras.

7.- Añadimos las pasas.

8.- Echamos un chorrito de salsa de soja (un poco al gusto) y removemos bien para que todo el cous cous coja sabor. 

9.- Por último, añadimos la cúrcuma al gusto y mezclamos bien. Probad un poquito para ver si hace falta echarle más.

10.- Se puede servir en el momento o dejar que se enfríe y meterlo a la nevera, sacándolo 5 minutos antes de comer.



Consejos:

  • en lugar de cúrcuma, podéis añadir las especias que os gusten. Queda muy bien con curry, con pimentón,...
  • a nosotros la salsa de soja nos encanta el toque que le da, pero podéis prescindir de ella. En ese caso, tendréis que echar sal para que no os quede soso.
  • es muy típico echarle un chorrito de limón al cous cous, sobre todo cuando se va a comer frío, para que le dé ese punto refrescante.
  • aprovechad las verduras de temporada o las que más os gusten: puerro, calabacín, berenjena,...
  • en lugar de pasas podéis echar nueces, anacardos o lo que se os ocurra.


Un plato que siempre apetece y que os va a encantar en cuanto lo probéis. De todas formas, esta es la forma en que lo preparo yo, pero cada maestrillo tiene su librillo y a lo mejor que eche el cous cous en la sartén para mezclarlo con todo os parece un sacrilegio... Pero queda muy bien! ;)

Animaos a comerlo fresquito con estos calores, además os sirve para llevarlo en un tupper al curro o a la playa/piscina si tenéis esa suerte.

Muás
Iratxe

martes, 12 de julio de 2016

Panna cotta vegana de coco


Allí donde estáis, además de ser verano ¿lo parece? Si es así, me alegro por vosotros.

Y que sepáis que me dais envidia! Porque por aquí de momento el verano viene muy "del norte". Es decir, un día hace sol y calor y todos achicharrados pero felices gozando del verano...y luego varios días grises y fresquitos. Con fresquitos quiero decir que rondando los 20ºC y gracias. Encima estos días pochos suelen coincidir siempre con el fin de semana... >_<


La parte positiva, por decir alguna y por intentar llevar mejor los veranos de "m" que suele hacer aquí, es que puedes seguir encendiendo el horno sin miedo a morir.

Pero como una nunca pierde la esperanza de que haga bueno y el invierno aquí es muy largo, también hago recetas fresquitas como esta que os traigo hoy. Es ideal para esta época, ya que se prepara rápido, sin horno, es muy fácil y se toma fresquita. Además podéis hacer un montón de variaciones de sabores y colores. 


La panna cotta es un postre italiano muy típico que literalmente significa "nata cocida". Y realmente es eso, nata que se cuece y se solidifica usando algún gelificante para darle una textura tipo flan. Antes de mi alergia preparaba muchas veces panna cotta porque está buenísima y da mucho juego. La he hecho de vainilla, de café, de Baileys, de turrón, con queso ricotta,...

Pero claro, desde que me dijeron lo de la alergia la panna cotta tradicional se ha convertido en un arma de destrucción masiva para mi estómago.


Así que ahora vengo con la versión vegana. Se hace con leche de coco y en lugar de gelatina (que la comercial es de origen porcino) se usa agar-agar. Queda un postre de lo más delicado y suave, muy ligero y fresquito y que podéis acompañar de alguna salsa de frutas para darle ese punto de contraste.

He visto muchas recetas de panna cotta veganas que usan leches vegetales, pero no sé hasta qué punto quedarán bien. La panna cotta, como su nombre indica, es nata, no leche. Yo he usado leche de coco de la de lata que, como os conté en este post, tiene nata. Eso le va a dar más cuerpo y consistencia al postre.


Luego en la parte de "consejos" os explico las cantidades, pero si no sois veganos o no tenéis problemas en comer gelatina, podéis usar la gelatina para darle la textura. Con el agar-agar es verdad que gelatiniza, pero no queda tan consistente como cuando se usa gelatina. Queda una textura un poco más suave, no tan dura. En el caso de este postre eso queda muy bien, ya que queda con una textura como muy suave y cremosa.

¿Vamos a ello?


PANNA COTTA DE COCO


Inspiración: yo misma.
Dificultad: facilita.
Tiempo de preparación: 10 minutos.
Reposo: mínimo 4 horas.
Cantidad: 5 cuencos individuales.
Alérgenos: ----


Ingredientes

  • 1 lata de leche de coco
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta (o de esencia de vainilla)
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 1 sobre de agar-agar
  • 1 vaso de agua


Preparación


1.- Disolvemos el sobre de agar-agar en el vaso de agua.

2.- Vaciamos la lata de leche de coco en un cazo y ponemos a calentar a fuego medio.

3.- Añadimos la vainilla y el azúcar y seguimos calentando, removiendo de vez en cuando para que no se queme en el fondo.

4.- Cuando veamos que está a punto de romper a hervir, retiramos del fuego y añadimos el agar-agar. Mezclamos bien, cerca del fuego para que con el calor se disuelva bien.

5.- Vertemos la mezcla en moldes para flan (o en vasos o donde queráis). Dejamos que se temple.

6.- Metemos a la nevera para que cuaje, por lo menos durante 4 horas. Aunque lo mejor es que lo dejéis de un día para otro para que cuaje bien y los sabores se asienten.

7.- Servir acompañado de mermelada o puré de frutas.


Consejos:

  • podéis usar gelatina en lugar de agar-agar. En ese caso necesitaréis 3 hojas de gelatina. Las ponéis a hidratar en agua y a la hora de retirar la mezcla del fuego las escurrís bien y las añadís. Hay que remover muy bien para que se deshagan del todo. Si veis que quedan grumos, coláis la panna cotta.
  • en lugar de leche de coco, podéis usar cualquier otra nata vegetal. También se pueden usar leches vegetales, pero en ese caso quedará más "floja", pues no tienen grasa.
  • la podéis hacer de sabores. En lugar de añadir vainilla podéis usar cualquier otra esencia o pasta de sabores. También podéis añadir café, alguna bebida, cacao en polvo para hacerla de chocolate,... ¡¡Lo que se ocurra!! Y por lo del sabor a coco no os preocupéis, porque no sabe apenas.
  • también podéis combinar diferentes sabores en diferentes capas, jugando con los sabores y los colores.
  • las podéis cuajar en moldes de flan, de magdalenas, en vasos o en una fuente o tupper para hacer un panna cotta gigante ;)
  • acompañarla de puré o mermelada de frutas, de chocolate caliente, de fruta fresca,...



Os animo a que probéis este postre, porque seguro que lo repetís muchas veces. Y por si os queda alguna duda sobre la preparación...¡¡resulta que la he grabado en vídeo!! Primera vez que me grabo en vídeo (y será la última porque me muero de vergüenza y soy muy pava) para participar en el concurso de Blogueros Cocineros de Canal Cocina. Os dejo aquí el enlace al vídeo (no seáis muy crueles, que esto no es lo mío!!) 

¡¡Disfrutad el verano!! Muás
Iratxe

jueves, 7 de julio de 2016

Polos tricolor (y tri-sanos)


Más concretamente, tienen una capa de té verde con maracuyá, otra de yogur de soja de melocotón y una tercera de infusión de frutos rojos.

Qué, ¿molan o no molan? Además no llegan ni a 50 calorías cada polo!! Ahora sí que os he convencido, ¿eh? ;)


Estamos ya en pleno verano, o eso dicen, porque aquí se le ha debido de olvidar venir. Mientras todo el mundo anda achicharrado perdido, aquí no llegamos a 30ºC y además todos los fines de semana se chafa el tiempo y parece otoño.

Pero como el verano es mi época del año favoritísima (sí, sí, en superlativo), yo disfruto con cada rayo de sol y para mí más de 20ºC es ya motivo de celebración ;p


Así que traigo una receta de polos caseros, refrescante y sana. La verdad es que los polos dan mucho juego, ya que los podemos preparar de infinidad de sabores y son sencillísimos de preparar. Simplemente necesitamos un molde para polos (o incluso unos envases de yogur y unos palitos) y nuestra imaginación.

Podemos usar frutas, yogures, diferentes bebidas,... Por ejemplo, podéis preparar vuestra receta favorita de batido y luego congelarlo. Es una manera ideal de tomar fruta ahora en verano o de dar fruta a los más peques de la casa.

Si además combinamos sabores y colores, quedan de lo más llamativos y apetecibles!


Los polos que os traigo hoy tienen tres sabores: el de arriba es té verde con maracuyá, el del medio es yogur de melocotón con trocitos y el rojo es infusión de frutos rojos.

El té verde con maracuyá es de unas infusiones especiales de la marca Pompadour, que son para preparar con agua fría. Vamos, ideales para el veranito! Y lo de frutos rojos también es una infusión, que la podéis preparar en caliente y luego simplemente dejar que se enfríe del todo antes de verter en el molde.


POLOS TRICOLOR


Inspiración: yo misma.
Dificultad: ultra fácil.
Tiempo de preparación: 5 minutos + 30 minutos de reposo entre cada capa.
Reposo: mínimo 4 horas.
Cantidad: 4 polos.
Alérgenos: soja


Ingredientes

  • 2 bolsitas de té verde con maracuyá (especiales para infusiones frías)
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 yogur de soja con trocitos de melocotón
  • 1 bolsita de infusión de frutos rojos
  • 2 vasos de agua

Preparación


1.- Ponemos a infusionar las dos bolsitas de té verde con maracuyá en un vaso de agua. Como son especiales para agua fría, no hace falta calentar ni hervir el agua.

2.- Pasados 5 minutos, retiramos las bolsitas y añadimos el azúcar. Movemos bien para que se disuelva.

3.- Vertemos el té en los moldes para polos, 1/4 del líquido en cada molde. Metemos al congelador mínimo 30 minutos.

4.- Pasado ese tiempo, sacamos del congelador y comprobamos que se ha endurecido (por lo menos que tenga una costra en la parte superior). Repartimos el yogur entre los 4 moldes y volvemos a meter al congelador 30 minutos.

5.- Ponemos a infusionar la bolsita de frutos rojos. Si es una infusión de estas frías, en agua fría sin más durante 5 minutos. Si es una infusión caliente, hervimos el agua y ponemos a infusionar 5 minutos. Dejamos que se enfríe y a continuación a la nevera para que se termine de enfriar. De lo contrario, nos derretiría la capa inferior.

6.- Comprobamos que la capa de yogur ya ha empezado a congelarse y vertemos encima la infusión de frutos rojos.

7.- Ponemos la tapa con el palito, presionando para que se clave un poco en la capa de yogur también. 

8.- Congelamos durante al menos 4 horas para que se congele bien del todo.

Consejos:

  • se pueden usar infusiones de las de toda la vida, las de hacer en caliente. En ese caso, infusionamos en caliente y luego dejamos enfriar en la nevera.
  • aunque en las bolsitas de té pone que no necesitan azúcar, os recomiendo que le echéis un poco, porque si no el sabor a té es fuertecillo y no pega en un polo dulce.
  • podéis usar cualquier tipo de yogur y de infusiones, jugando a combinar sabores como más os guste.
  • es posible usar bebidas ya preparadas también.
  • también podéis utilizar fruta fresca, haciendo un puré con ella y congelándola.
  • si no tenéis moldes para polos, podéis usar recipientes de yogures, por ejemplo, y clavarles un palito de madera.


Ya veis qué fácil es hacer unos polos caseros, super sanos, ricos y refrescantes. No tienen ninguna complicación y además nos permiten jugar un montón con los sabores y los colores. ¡¡Ideales para refrescarnos este verano sin dejar de cuidarnos!! Y para engañar a los peques de la casa a tomar fruta ;)

Muás
Iratxe

lunes, 4 de julio de 2016

Galletas con chips de chocolate (con maragina casera)

Unas ricas y saludables galletas con trocitos de chocolate que vais a repetir seguro!


En el post anterior os enseñé cómo preparar margarina casera de una forma super sencilla. Si no la habéis probado aún, os recomiendo que lo hagáis porque os va a sorprender.

Como os contaba en ese post, la margarina casera la podemos utilizar para preparar numerosas recetas de repostería o masas. Y aquí os traigo un ejemplo: estas galletas con chips de chocolate.


Sí, ya sé que ahora en verano como que no nos apetece mucho andar encendiendo el horno. Pero, por lo menos aquí en el norte, siempre tenemos los típicos días que salen grises y fresquitos y podemos aprovechar para hornear.

O aunque haga calorcete, siempre mola poder desayunar cosas caseras y merece la pena hacer el esfuerzo, ¿no? Y ya que encendemos el horno, pues aprovechamos a hacer varias cosillas del tirón ;)


Seguro que cuando probéis estas galletas las vais a repetir más veces. Su sabor recuerda bastante al de las Chips Ahoy, pero con una textura más tipo pasta. Y claro, mucho más saludables que cualquier galleta comercial, porque estas son con todo ingredientes naturales, sin grasas hidrogenadas ni nada raro.

Además son muy fáciles de hacer y no necesitáis utensilios raros ni nada. Ideal para hacerlas con los peques de la casa!


 

 GALLETAS CON CHIPS DE CHOCOLATE


Inspiración: yo misma.
Dificultad: fácil.
Tiempo de preparación: 10 minutos + 30 minutos (mínimo) de reposo en la nevera.
Cocción: 12 minutos.
Alérgenos: gluten, huevo


 Ingredientes

  • 250 g. de harina
  • 80 g. de azúcar glas 
  • 100 g. de margarina casera (también vale la comercial)
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • chips de chocolate

Preparación


1.- Preparamos 100 g. de margarina casera siguiendo esta receta.

2.- Ponemos en un bol la harina tamizada junto con el bicarbonato.

3.- Vertemos la margarina sobre la harina y mezclamos con una cuchara al principio y después con los dedos.

4.- Añadimos el azúcar y mezclamos un poquito más. Entonces echamos el huevo un poquito batido y vamos amasando bien.

5.- Por último, añadimos los chips de chocolate y amasamos para que se repartan bien por toda la masa.

6.- Formamos una bola con la masa, la colocamos sobre un trozo de papel film y vamos formando un rulo. Terminamos de formarlo con ayuda del film, como si estuviéramos haciendo chorizo ;) Lo dejamos bien enrollado y lo metemos a la nevera mínimo media hora. Este paso es para luego poder cortar las galletas mejor.


7.- Precalentamos el horno a 170ºC y sacamos nuestro rulo de la nevera. Desenrollamos y con ayuda de un cuchillo vamos cortando rodajas de galleta, de aproximadamente 1 cm. de grosor.

8.- Vamos colocándolas sobre una bandeja de horno forrada de papel vegetal. Con ayuda de la mano, las aplastamos un poco.


9.- Horneamos durante 10-12 minutos, hasta que veáis que los bordes se empiezan a tostar.

10.- Sacamos del horno, dejamos templar 5 minutos y a continuación pasamos a una rejilla para que se terminen de enfriar.


Consejos:

  • en lugar de margarina casera, podéis utilizar margarina comercial. La misma cantidad, pero que esté a temperatura ambiente para que sea más manejable.
  • podéis usar azúcar granulado (en lugar de glas) o azúcar moreno.
  • podéis sustituir los chips de chocolate por frutos secos.
  • en lugar de chips comerciales, podéis trocear algunas onzas de chocolate negro (aseguraos de que sea sin lácteos) y añadirlo a la masa.
  • el bicarbonato se puede sustituir por levadura.


¿Tienen o no buena pinta como para encender el horno? Una merienda buenísima o un desayuno saludable, porque no lleva ingredientes raros. Aquí como de momento entre semana hace bueno y es llegar el viernes y empezar a hacer frío y nublarse...¡pues perfecto para preparar galletas! ;)

Muás
Iratxe

jueves, 30 de junio de 2016

Margarina...¡¡casera!!

Fácil de preparar, con pocos ingredientes y mucho más saludable y sana que las comerciales.


Cuando en un blog italiano que sigo vi hace poco que publicaba la receta de la margarina casera, no dudé ni un segundo en que tenía que probar a hacerla en casa. 

Al no poder tomar mantequilla, lo más parecido para reemplazarla es la margarina. Aunque siempre que puedo prefiero usar aceite, hay ocasiones en las que uso la margarina. Por ejemplo, para hacer algunos postres o para untar en las tostadas con mermelada.


Como ya os dije en este post, no es tan fácil encontrar margarinas que no lleven entre sus ingredientes leche o incluso mantequilla. Y las que no llevan lácteos (y las que los llevan también), como grasa vegetal usan principalmente aceite de palma, que no es muy recomendable. Por eso esta receta es estupenda, porque podemos preparar nuestra propia margarina vegana, sin grasa de palma, sin colorantes, sin ingredientes raros y muy saludable.

Al fin y al cabo, la margarina es grasa vegetal, emulsionada o con una textura semi-sólida. Pero eso, es grasa. Es decir, que por mucho que la versión casera sea más saludable, sigue siendo grasa y es un alimento que hay que consumir en pequeñas cantidades. Lo bueno de las grasas vegetales es que son más saludables que las animales y que no producen tantos problemas con el colesterol, por ejemplo.


Así que lo dicho, es grasa vegetal emulsionada y eso lo podemos hacer en casa! La proporción es la siguiente:
70% aceite de oliva virgen extra
20% agua
10% lecitina de soja

Siguiendo esta proporción podemos preparar la cantidad de margarina casera que queramos. Y le podemos dar el mismo uso que a la margarina comercial. Eso sí, la textura no queda tan sólida, es más tipo la textura de la mayonesa.


Esta es la receta que vi al principio y luego me puse a buscar e investigar más formas de preparar la margarina en casa. Pero me he quedado con esta, ya que es la más sencilla, la más simple y la que menos ingredientes usa. Otras recetas usan un montón de ingredientes, entre ellos aceite de coco. Creo que pudiendo usar el de oliva, mucho mejor. Y cuantos menos ingredientes usemos, más barata nos va a salir y mucho más fácil hacerla.



MARGARINA CASERA


Inspiración: esta receta (está en italiano).
Dificultad: muy fácil.
Tiempo de preparación: 5 minutos.
Alérgenos: soja.


Ingredientes

  • 70 g. de aceite de oliva virgen extra
  • 20 g. de agua
  • 10 g. de lecitina de soja


Preparación


 1.- Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora.

2.- Batimos hasta que emulsione, como si fuera una mayonesa.

3.- Tapamos con film transparente y guardamos en la nevera hasta que la vayamos a usar.


Consejos:

  • la textura que se obtiene no es como la de la margarina comercial, es más bien como la mayonesa.
  • se puede usar así sin más para untar en pan, en tostadas,... 
  •  lo mejor es prepararla justo en el momento en que la vayamos a usar.
  • se puede usar para sustituir a la mantequilla en recetas de repostería. Simplemente usar la misma cantidad de la margarina casera que la que indique de mantequilla. 
  • esta receta, además de ser vegana, no contiene grasas hidrogenadas ni conservantes ni colorantes ni nada raro o poco saludable.
 

Animaos a preparar vuestra propia margarina casera, os va a sorprender. Y por si no os termináis de fiar de que realmente se pueda usar como si fuera mantequilla o margarina comercial, la próxima receta que os enseñaré van a ser unas galletas buenísimas preparadas con esta margarina. ¡¡No os la perdáis!!

Muás
Iratxe